In(medio)tez gráfica

No quiero pensar, déjenme improvisar

Una reflexión académica para atender con anticipación las falencias de formación artística, de capital cultural y de reflexión del entorno, aspectos fundamentales para desarrollar una personalidad creadora.
Diseño de Maye Céspedes
Diseño por concentración

 


Una experiencia a partir del curso de Teoría del Diseño / comunicación gráfica / Uniminuto

Ley del alumno: prestar atención
Ley del profesor: conocer la materia
Ley de la lección: de lo conocido a por conocer

Contexto del aula

Esa inesquivable situación del aula, que año a año recibimos en primer semestre de Comunicación gráfica un variado y ecléctico grupo de estudiantes sin posibilidad alguna de selección, con unos supuestos y unas expectativas equivocadas de los objetivos y objetos de estudio de la disciplina, convirtiéndose en una compleja y difícil condición que en no pocas ocasiones escapan del dominio y saber pedagógico. Con frecuencia los profesores de los cursos iniciales experimentamos una frustración en la práctica docente, derivada especialmente por un deseo generalizado, por parte de los estudiantes, de obtener resultados inmediatos a los problemas planteados en el aula, eludiendo convenientemente la experimentación (por economía de esfuerzos) y al mismo tiempo, sacrificando la experiencia, que aderezada de error y de incertidumbre, ciertamente es el componente de mayor formación. Este texto pretende ser un punto de reflexión para la comprensión de los sucesos de intención formativa en los cursos básicos del programa de comunicación gráfica a la luz de algunas experiencias y teorías relacionadas.

Características del estudiante

Cómo saber si eres un genio en tres preguntas:
¿Eres inquieto?, ¿Eres curioso?,
¿Eres constante?… ¿si?
Entonces eres un genio!
Estudiantes
Estudiantes

Las condiciones socioculturales de los estudiantes, sus dificultades económicas y las relaciones familiares disfuncionales (estratos 1, 2 y 3), son el caldo de cultivo para que el estudiante promedio de comunicación gráfica tenga un reducido contexto social, esto es, un limitado inventario de experiencias, muchas de estas negativas, un escaso acceso a la información y el conocimiento, una permanente exposición a la violencia y a la cultura del atajo y el rebusque, una deliberada e inevitable falta de oportunidades, entre otras, condiciones todas estas que afectan la formación del estudiante y limitan la comprensión de los consiguientes niveles de desarrollo humano. Así mismo una una bajísima cultura visual, lo cual es producto de lo que han visto en su vida y a partir de lo cual se construye conocimiento, pues solo podemos entender cosas a partir de cosas que ya conocemos. Una precaria formación artística, así como una deficiente comprensión del razonamiento de la forma y el espacio, de los fenómenos de percepción y los efectos en comunicación, hacen del estudiante tipo del programa de comunicación gráfica un caso especial de didáctica para la enseñanza de los fundamentos del diseño. El asunto no es nuevo, ya en los años sesentas, uno de los mayores pensadores y formadores de diseñadores, Armin Hoffmann (1996), formulaba inquietudes al respecto

“Como consecuencia de esta deficitaria formación artística en los años de la escuela obligatoria, las escuelas de arte han de afrontar problemas casi insolubles. Actualmente se destacan cada vez con más claridad sobre todo dos actitudes típicas del alumno que asiste a los cursos preparatorios de arte: 1. Una estimación fundamentalmente falsa del conjunto de tareas que hoy se le proponen como persona dedicada a una actividad artística. 2. Una utilización equivocada de sus energías a la hora de resolver los problemas que se le plantean. Su deseo de obtener resultados cuanto antes le hace olvidar la importancia del buscar y experimentar.”

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